Cerveza Bailandera es una iniciativa que trasciende la producción de cerveza artesana para convertirse en un modelo de trabajo, convivencia y desarrollo local basado en los principios de la economía social y solidaria.
Nacida en 2015 en la localidad de Bustarviejo (Madrid), la cooperativa está formada por cuatro socias, Ana Lázaro, Carmen Cuéllar, Beatriz Pérez y Clara Aguayo, que se organizan de manera horizontal y asamblearia. Su estructura no solo define la gestión empresarial, sino también la forma en que entienden su trabajo como un proyecto vital compartido que busca generar relaciones económicas más justas, igualitarias y respetuosas con las personas y el entorno.
Desde sus inicios, Bailandera ha apostado por un modelo productivo que pone en el centro el territorio y la comunidad. En este sentido, la cooperativa se ha consolidado como una referencia dentro del sector craft de la Comunidad de Madrid, promoviendo el consumo de proximidad, la colaboración con pequeños productores y la defensa de una economía más sostenible.
Este compromiso con el territorio y con una forma diferente de entender la empresa ha sido reconocido recientemente con el Premio Madrid Alimenta 2025 en la categoría Impacto Social, otorgado por la Revista Alimentaria – Madrid Alimenta. La gala de entrega, celebrada el 26 de febrero en la Real Casa de Correos, sede del Gobierno de la Comunidad de Madrid, reunió a cerca de 400 profesionales del sector agroalimentario. En representación de la cooperativa, recogieron el galardón las socias Carmen Cuéllar Pérez y Ana Lázaro Ortiz, poniendo en valor el papel de la economía social como motor de desarrollo local y cohesión comunitaria.
El proyecto no se limita a la elaboración de cerveza. A lo largo de los años, las socias han construido un espacio social y cultural en torno a su actividad. La Cervecería Bailandera funciona como punto de encuentro para vecinas y visitantes, donde se celebran conciertos, presentaciones, charlas y actividades culturales que refuerzan los vínculos comunitarios. Este enfoque convierte la empresa en un agente activo del tejido social de la Sierra Norte de Madrid, contribuyendo al dinamismo cultural y económico de la zona.
La cooperativa entiende la producción como un proceso transparente y participativo. Aunque utilizan ingredientes ecológicos, han optado por una certificación participativa basada en la confianza y el conocimiento directo. Así, invitan a consumidores y profesionales a conocer sus instalaciones y materias primas, reforzando así la conexión entre quienes producen y quienes consumen.
Su filosofía empresarial se sustenta en la idea de que el trabajo debe permitir vivir con dignidad sin renunciar a los valores personales. Para las socias, la cerveza es un medio para impulsar relaciones económicas positivas, fomentar el desarrollo local y demostrar que existen alternativas viables al modelo empresarial competitivo tradicional.
En el plano productivo, Bailandera elabora cervezas artesanas sin filtrar ni pasteurizar, con segunda fermentación en botella y carbonatación natural. Su catálogo incluye siete variedades permanentes que recorren distintos estilos, desde cervezas de trigo hasta IPAs, porter o lager sin gluten, además de ediciones estacionales vinculadas al territorio y colaboraciones con agentes locales.
Más allá de la diversidad de estilos, el objetivo es ofrecer un producto de calidad coherente con sus valores basado en materias primas ecológicas, procesos cuidados y una identidad que conecta con la historia cervecera tradicional al tiempo que la adapta a las sensibilidades actuales.
Así, Bailandera se presenta como una empresa que no solo produce cerveza, sino que construye comunidad, empleo digno y desarrollo territorial. Un proyecto que demuestra que la economía social no es únicamente un marco teórico, sino una práctica cotidiana capaz de generar bienestar colectivo, arraigo local y nuevas formas de entender el trabajo.




